La logística global atraviesa uno de los periodos de mayor volatilidad de las últimas décadas. Las cadenas de suministro ya no solamente enfrentan retos tradicionales relacionados con costos, capacidad o servicio; hoy deben operar bajo un contexto marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbre comercial y variaciones abruptas en costos energéticos.
La guerra en Irán y las tensiones en el estrecho de Ormuz han provocado incrementos importantes en los precios internacionales del petróleo y del diésel, impactando directamente el costo del transporte marítimo, terrestre y aéreo. Debido a esto todos estamos viendo el efecto inflacionario y las interrupciones logísticas derivadas de este conflicto
Al mismo tiempo, Norteamérica enfrenta un periodo de incertidumbre derivado de las discusiones y revisiones relacionadas con el T-MEC, donde posibles ajustes arancelarios, cambios regulatorios y políticas proteccionistas podrían modificar nuevamente los flujos comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá.
En este escenario, las cadenas de suministro que sobrevivan no necesariamente serán las más grandes, sino las más flexibles, resilientes y rápidas para adaptarse.
La logística moderna ya no puede diseñarse únicamente para maximizar eficiencia y reducir costos; ahora debe construirse también para resistir interrupciones y responder con velocidad ante escenarios cambiantes.

Ricardo Pérez
Supply Chain & Digital Sr Director Latam, Sally Beauty























